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Café y Chocolate: Quién es Quién

por / 22 Dic 2015

He de reconocer que no soy chef repostera y por lo tanto no me encanta hacer postres.

Sin embargo, me han solicitado un postre para el final feliz de una celebración y por supuesto, se dice por ahí que un postre sin chocolate no es postre.

Por  otro lado pienso que es maravilloso poder expresarte a través de lo que haces por lo que pondré mi mayor entusiasmo, pero antes de que me dé un ataque de angustia pienso en las miles de combinaciones deliciosas que puedes hacer con chocolate y, una forma de hacer un postre más sofisticado es invitando a la celebración a “Don Café”, ya que a nivel paladar, puedo decir que se realzan mutuamente y el mejor  ejemplo son los  granos de café matari o moka, que son originarios de la  Cd. De Moka en Yemen y justamente  tienen un suculento retrogusto a chocolate maduro y que por cierto da su nombre al  famosísimo café  Moka que venden  en algunos  establecimientos especializados en café pero  que en realidad  agregan chocolate  a un café por supuesto nada exótico; en lo personal no me agrada dicha combinación tan popular.

Volviendo al postre de fiesta, la anfitriona me ha sugerido las no tan encantadoras fresas bañadas en chocolate, y debo decirle que lo lamento mucho pero me niego a hacerlas!!

No me gustan, visualmente me recuerdan a las bailarinas del Moulin Rouge  y en cuanto a sus aromas me  parece que domina el chocolate  a menos que fuesen fresitas  silvestres  que tienen un grato aroma a bosque  lluvioso  y caramelo pero que no podrían vestir su “negligé” debido a que son  bastante húmedas, en boca las famosas fresas vestidas me molestan en textura, pues por un lado tenemos la  calidez del chocolate que se resbala ante la acuosidad  y acidez de la fresa sin crear armonía ni en sabores, ni en  sensaciones ya que choca con la acidez del chocolate y a riesgo de que me cancelen el banquete he dicho que no lo haré!

He  propuesto entonces una combinación a mi gusto realmente agradable, fina  y misteriosamente buena que al leerla pensarás que estoy describiendo un vino tinto: café, grosella y chocolate.

Recordé  algunas  uvas italianas como la  nebbiolo que ya  vinificada exhibe dichos aromas,  por lo que creo que la naturaleza sabia solo nos dice que debemos escucharla, resultado: un vacherín merengado:

En una elegante copa colocaré una capa de merengue italiano, aquel que va “cocinado” por así decirlo con caramelo, sorbete de grosella, crema batida, helado de café de muy buena calidad y rematamos con virutas de chocolate amargo, unas delicadas almendras tostadas y para  convencer a la anfitriona le pondré un toque de hoja de oro que hará notar la exquisitez y suntuosidad de éste postre tan sencillo de hacer, pero tan impactante en lo visual y el gusto.

La grosella con su toque almizclado que no perderá mientras no la endulce demasiado, da una expresión única a la amargura cítrica del café, el merengue y la crema suavizarán la  suculenta bocanada de dicho conjunto, las almendras por supuesto agregan textura y ese toque ahumado por su tueste y la hoja de oro solo nos recalcará que “no hay miseria”.

Tengo otras opciones por si no logro convencerla: ya que no hay nada más elegante para una celebración que una “Pavlova”, llamada así en honor a la legendaria bailarina rusa Ana Pavlova, y se trata de un merengue relleno de crema, pero si no queremos dejar del lado al chocolate, pues lo rellenamos con mouse de café, virutas de chocolate y bastante mermelada de grosella, hasta que se chorree!, o si encontramos de temporada, una grosellas frescas  son hermosas, podemos envolver algunas en la hoja de oro.

O  que tal un pastel de café y mermelada de grosella y un baño de chocolate negro: todos éstos  postres me parecen muy “chic”, sencillos elegantes  y por supuesto muy ricos , podemos maridarlo con un Barolo, aunque el Nebbiolo sería  también una  buena opción, ahora que si deseas un maridaje verdaderamente sorprendente y exótico, prueba  como en Yemen,  un té especiado con cáscaras de  café, jengibre, que se llama Qishr, y si puedes pronunciarlo, es que  debes intentarlo, y tiene un picante  que crea contraste con la amargura tenue  y tostada, también puedes intentar un pastel de miel, finalmente diré que el café es magia pura, lucidez garantizada, una  ayudita  que además de  energía  da  inspiración  y que decir del chocolate;  el chocolate nunca falla, un pot de chocolate, hay quien lo come directamente del frasco, a mi me basta con el dedo!

Martha Laura entusiasta de los sabores y los vinos, realiza servicio de Catering (Cipolla Anfitriones) para renombradas marcas, ya que logra conjugar conceptos con sabores. Miembro de la Academia Mexicana del Vino, conjuga estos conocimientos tanto en la experiencia como en sus deliciosos textos.