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COMER CON LAS MANOS

por / 29 Jun 2017

LE GUSTE O NO A CARREÑO, COMER CON LAS MANOS ES “NICE”

POR. JULIETA AGUILAR

Te sirven en un sitio elegante y entras en la disyuntiva de si tomar el alimento con el tenedor o con la mano ¿Te ha ocurrido?  

La primera vez que invité a una familia Pakistaní a comer a mi casa de Karachi, noté como había fallado en mi intento de preparar la perfecta velada. Los platillos locales, sus sabores y su dosis de especias estaban sobre la mesa, pero las formas dejaban mucho que desear. El papá de mi amiga me miraba condescendiente y divertido cada vez que montaba sobre mi tenedor una porción de gobi aloo masala (coliflor y papás con curry) para luego llevarla a la boca. Prontamente entendí que, aunque eran perfectamente capaces de ajustarse a la etiqueta impuesta por la anfitriona latina, mi forma de comer marcaba una distancia e impedía toda forma de disfrute e intimidad.

En calidad de mexicana, supongo que lo mismo me hubiese pasado si una familia extranjera me ofreciese comer en mi propia tierra una tostada con cubertería, so pretexto de verse “nice”. Y es que, pensandolo bien, en México, también se comen con las manos un sin número de platillos: tlacoyos, flautas, tostadas, quesadillas, memelas y demás sin importar si se trata de un puesto de esquina o un restaurante formal.

Hay que decir que la industria del entretenimiento y a los medios de comunicación han promovido hasta en los lugares más remotos la etiqueta y buenos modales de los países dominantes. Mientras tanto, en Estados Unidos y Europa la inmensa mayoría niega los usos de otros pueblos y considera que el el tenedor y cuchillo son, en las buenas mesas, imprescindibles y universales.

¿Acaso no es motivo de satisfacción y orgullo para las madres cuando su retoño logra, sin poner los codos sobre la mesa, pinchar correctamente el filete, cortar una pieza de tamaño decente y llevarlo a la boca sin accidentes? Es algo así como un paso más en el camino civilizatorio de la criatura. El uso de un utensilio es entonces un forma de contener el instinto animal.

La realidad es que cerca de la mitad de la población del mundo vive en países cuya tradición sugiere usar sus manos para comer. En las regiones de cultura musulmana, lo usual es hacerlo con la mano noble (la derecha) o bien, como también acostumbramos en Latinoamérica, “hacer cucharita” o pellizcar la porción con algún tipo de pan, dícese: chapatti, naan o pita, según la zona.

Esta usanza nada tiene que ver con la licencia que se dan en los países desarrollados con la comida rápida como la pizza, el sándwich o la hamburguesa, sino una verdadera escuela de etiqueta.

La degustación comienza cuando el platillo entra en contacto con el cuerpo. Se convierte entonces en una especie de danza dónde la muñeca gira delicadamente, mientras que las yemas del pulgar, índice y medio recogen con la presión adecuada el bocado del plato. Sobra decir la importancia de saber chuparse los dedos y acariciar los labios. No hay nada de sucio o bárbaro en este gesto, sino una enorme sensualidad, refinamiento y respeto por los alimentos que una vez elaborados, jamás sucumben a la violencia del cuchillo afilado.

Se trata de elevar la comida a una experiencia sensorial, y comer con los dedos procura una conexión directa y especial con los alimentos.

Parece mentira, pero las formas también modifican los sabores, y aprender a comer con gestos, ritmos, temperaturas no solo es estimulante sino una forma de defender la diversidad cultural.

Si bien mi lugar de origen me tenía bien entrenada a comer un taco con mi meñique bien levantado, sin que se me escurra la salsa o se me caiga la cebolla, en Pakistán aprendí a comer con las manos al estilo “oriental”. A la gente se le conoce y reconoce en la mesa, y la adaptación a las distintas reglas de etiqueta es un verdadero detector de sensibilidad cultural.

Julieta Aguilar, Editora de Belleza, escritora y mujer que ha recorrido el mundo viviendo en distintos países, conociendo su cultura y sus tradiciones.

 

Fotografías: Internet

DO Urbano es una editorial dedicada a la generación de contenidos gastronómicos, imágenes y a la difusión de la cultura del buen vivir.