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Estilismo y Fotografía

por / 30 Mar 2016

Fotografía y comida

Desde el inicio de la fotografía, el tema de la comida siempre estuvo presente, siendo que es algo fundamental para nosotros y parte importantísima de la cultura humana. El precedente directo de la fotografía gastronómica son los bodegones o naturalezas muertas, pinturas de mesas en donde se disponían platos, jarras y alimentos, sobre todo frutas, animales de caza y peces. Puedo imaginar a la persona montando esa mesa para el pintor, poniendo los elementos de esta manera o de otra, escogiendo platos y copas para lucirlos, acomodando todo para que se viera armónico: Los primeros Estilistas de alimentos de la historia.

naturaleza muerta Van Beyeren

Abraham van Beyeren, Banquet Still Life, 1655. Óleo sobre tela, Royal Picture Gallery Mauritshuis

 

En los inicios del siglo XX se popularizó la fotografía y comenzó la publicidad, con ella nació la fotografía especializada, dependiendo lo que se quería anunciar. Casi siempre era un personaje consumiendo el producto en cuestión. Surgieron libros de economía casera y recetas de cocina, escritos por varias mujeres tratando de compartir con otras sus creaciones culinarias y así comenzó la fotografía de comida. También los empaques empezaron a mostrar el contenido o el producto terminado, que tenía que verse muy bien para que fuera atractivo y comenzó esta rama de la fotografía, que ha crecido como una de las industrias más importantes del mundo.

Las décadas pasadas: importancia del Estilismo de alimentos.

En los años 60´s, 70´s y 80´s en la fotografía de alimentos lo más importante era el ambiente, la atmosfera a transmitir. Se hacían libros con fotos a doble página, con mesas completas servidas y llenas de elementos, paisajes de mesa, los llamaban algunos fotógrafos. Como todo se tenía que ver en foco, se necesitaba mucha luz y esto calentaba mucho los estudios. Esto fué lo que hizo que los estilistas tuvieran que desarrollar técnicas de emergencia, ¿Cómo hago para que un queso se quede sin derretirse durante horas? ¿Para que la cajeta se quede en su lugar? ¿Y los hielos? ¿y el helado? ¿Cómo se logra un vaso de cerveza “sudadito” por el frío sin que se le quite a los 4 minutos y se escurra? (Sustitutos, combinaciones, hielos de plástico…un sinfín de técnicas que cada profesional va desarrollando). Esto hizo a los Estilistas de alimentos indispensables, pues su disciplina se separó definitivamente de lo que hace un Chef en una cocina. Muchas veces los alimentos que vemos en foto no son comestibles.

La revolución empezó en Australia

A principios de los años 90, comenzó una nueva revolución en la fotografía gastronómica, encabezada por la Australiana Donna Hay, estilista y editora. En su revista empezaron a fotografiar los alimentos con muy poca profundidad de campo, esto es, que sólo un poco de la comida se ve enfocado, mientras lo demás y el fondo se ve fuera de foco. Esto rompió con la tendencia de las décadas anteriores, en donde todo en la fotografía aparecía enfocado.  Esto les permitió a los fotógrafos empezar a trabajar con luz natural y el estilismo de los alimentos empezó a ser más artístico que perfeccionista. La fotografía gastronómica se salió del estudio formal. Igualmente, la era digital abrió las posibilidades técnicas y creativas. Empezaron a utilizar fondos neutros, un estilo casi minimalista en la imagen, aunque cuidando que los colores saltaran de las páginas. La comida como protagonista y unos pocos elementos decorativos. El ángulo top, o visto desde arriba, se utiliza desde entonces con mucha frecuencia.

Donna Hay receta

Revista Donna Hay

Empezó el estilo “orgánico”, que busca que los alimentos se vean naturales, y en entornos caseros, pero evocativos del campo. Mesas de pic-nic, tablas desgastadas, charolas que se veían usadas, platos de nuestras abuelitas, copas vintage…un poco del estilo shabby-chic. Este estilo más casero y cercano fué fundamental para el boom de gastronomía que vino a continuación.

Otros de los estilistas que han influenciado con su trabajo son Delores Custer y John Carafoli.

Toda esta revolución llegó a Inglaterra en 1996 y surgieron muchas revistas de todo tipo , hasta los super mercados lanzaron sus propias publicaciones. Este estilo de fotografía y de estilismo ha perdurado, aunque se sobre explotó y de pronto todas las fotos fueron resultando iguales. En México esta influencia llegó hace unos 10 años y no ha pasado aún, aunque las tendencias serán más sobrias, más de “regreso a casa.” Aún así, hay destacados ejemplos de estilistas y fotógrafos trabajando juntos y logrando imágenes espectaculares, rompiendo con el mismo estilo e incursionando en lo conceptual, como este ejemplo, en donde la propuesta fué una comida que se quedó a la mitad por motivos inesperados. El fotógrafo es Davide Luciano y la estilista de alimentos Claudia Ficca.

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Meals Interrupted por Davide Luciano y Claudia Ficca

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Meals Interrupted por Davide Luciano y Claudia Ficca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otros artistas han llegado a resultados como este:

Carl Kleiner, Pepparkakor

Foto Carl Kleiner. Estilista Evelina Bratell

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En donde juegan con la geometría y rompen con lo conocido, reinterpretando las formas y nuestra idea de comida en general, coincidiendo con las ideas de la Cocina molecular, que “deconstruye” los platillos.

Además de todo lo anterior, con la llegada del internet y las redes sociales, se disparó el número de fotografías de comida a niveles nunca sospechados, sobre todo en el Instagram, en donde hace un par de años todavía el 80% de las fotos subidas eran de lo que estaba comiendo alguien, cambiando de nuevo las reglas de la fotografía gastronómica. A pesar de esto, se siguen editando revistas y libros de fotos hechas por profesionales especializados en esta materia.

Seguramente falta mucho por ver, por fotografiar y por degustar. En México contamos con numerosos estilistas de alimentos que están en constante aprendizaje y desarrollando su creatividad en conjunto con los profesionales de la imagen, incursionando en nuevas tendencias y experimentando, a veces dejándose llevar por ideas locas de editores creativos y sobre todo, haciendo de la cocina un arte.

Fotos de entrada: Enrique Arechavala, María José Castañeda y Mariana Barreiro.

 

 

 

 

 

 

Fotógrafa y editora de D.O. Urbano, amante de la gastronomía, la fotografía y el arte. Muestra una afinidad especial por las técnicas de revelado, fotografía artística y técnicas alternativas de impresión fotográfica.