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La dulzura del queso Brie

por / 22 Jul 2015

Los  apagones  me desconciertan,  con mayor razón  si son a las  6 de la tarde, no tienes  sueño, no puedes trabajar, no puedes ver TV,  etc.

Está lloviendo a cántaros, no me lo esperaba…es primavera!!!   Ahora entiendo lo que llaman los viticultores  “heladas de primavera”, porque como si fuera poco hace mucho frío. Tengo dos opciones: jugar con mi teléfono o provocar  una mini cena  para consentirnos.

De una  canasta que le regalaron a mi esposo, saco un queso brie  de buen tamaño, aunque dudosa calidad, no me provoca mucho, pero no tengo de momento nada más  exótico, lo miro…y me apetece ver su interior, le retiro la tapa. Un buen chorro de  Calvados  que encontré a tientas, le agrego  una manzana rebanada, nueces picadas , pistaches que quedaron de la botana del día anterior   y un higo  fresco que estaba  por morder y  al horno 20 min.

Dos copas, una vela y  una  maravillosa  cena…¿lo imaginas?

Puedes sentir la mantecosa dulzura del queso, lo crujiente de la nueces con toque salado por los pistaches que con el sublime  paso del robusto Calvados, su boca soberbia, cargada de extractos que envuelven el paladar, alienta las  notas otoñales, sí, en primavera, sabe  a recuerdo,   toda ésta delicia para  untar sobre una manzana verde rebanada muy finita  que me encontré por allí y que terminó por agregar una acidez fresca al  dulce  conjunto.

¿Lo sientes en tu boca?

A esto le llamo “el paladar mental”. Muchas veces me preguntan como hago para encontrar  combinaciones inusuales que  funcionan…CLARO! Y bueno, ya conoces mi secreto, es fácil acudir a tu paladar mental, empieza emparejando dos ingredientes, poco a poco unos van llamando a otros, ni cuenta te das y llegan al plato como a una fiesta, fluye solo, nada a la fuerza, eso sí, los ingredientes invitados no deben sobreponerse a la pareja  anfitriona, es decir, los dos ingredientes iniciales..

Actualmente hay  Chefs que aluden a la creatividad contrastando  o  combinando sabores inusuales, que muchas veces no funcionan.

Hace poco en un Restaurant probé una  mermelada de cebolla  y jalapeño emparejada con una tabla de quesos que me enojó tanto que casi  me voy sin pagar! (buen pretexto). Un desagradable picor salado y ácido que dominaba el más  fuerte de los quesos ofrecidos y terminaba en un retrogusto amargo, como ves, no soy  fan de la mermelada de cebolla pero  la he elaborado:

Para la mermelada de cebolla y jalapeño

Sólo que te recomiendo usar cebollas  francesas, son de piel amarilla casi dorada. Le agrego oporto o vino dulce  como un cosecha tardía y ya que caramelizaron con mantequilla. Generalmente las  combino con salchichas asadas, un buen roats beef,  una  hamburguesa  o hasta papas asadas con crema  agria.

Mis maridajes

El gusto te da un esbozo de a que sabe un alimento concreto, el sabor añade  los detalles y las sensaciones pero describirlo es ciertamente tan difícil como describir un sentimiento, por la  composición química de los alimentos podríamos  pensar que los similares pueden empatarse, pero no es tan obvio ya que por ejemplo la albahaca y el clavo tienen como común denominador el eugenol y  no podríamos  pensar en  elaborar un platillo con ambos,  o podríamos   intentarlo.  Así  como hay  ingredientes parecidos más no iguales, todas las personas tenemos diferentes umbrales, diferentes papilas gustativas o sistemas olfativos así como diferentes capacidades para traducir en palabras los impulsos sensoriales, en fin.

Pero ¿qué tal el queso? Inténtalo, ¡no esperes al  apagón!

vino_queso

Martha Laura entusiasta de los sabores y los vinos, realiza servicio de Catering (Cipolla Anfitriones) para renombradas marcas, ya que logra conjugar conceptos con sabores. Miembro de la Academia Mexicana del Vino, conjuga estos conocimientos tanto en la experiencia como en sus deliciosos textos.