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Revolución, Evolución

por / 26 Abr 2017

Como de Ciencia Ficción

Evolución, Revolución…2 palabras casi iguales que han marcado al Homo Sapiens desde el principio…

Hoy, revolucionados, nos enfrentamos a un problema tremendo: La deshumanización de nuestra comida.

Lo que los más pesimistas escritores de ciencia ficción previeron está a la vuelta de la esquina, Mad Max, Soilent Verde…desde hace años la guerra y la destrucción del medio ambiente deprimen al mundo.

La ciudad, colapso contaminado que saca lo peor de nosotros. Ya no cabemos. Nos atacan enfermedades derivadas de nuestro estilo de vida y de nuestra manera de comer.

Comemos pero no sabemos de dónde ni como se obtuvo la comida. La carne es para nosotros una cosa roja en un platito de unicel, los niños dibujan al atún con forma de lata…

Desde los años 60 se viene advirtiendo este peligro pero, también, se comenzaron a cambiar algunas ideas. Poco a poquito, despacio, se está haciendo la revolución verde y curiosamente, gran parte de ella se está generando en las ciudades.

De pronto, de depender totalmente de un sistema de alimentación ajeno a nosotros, nos dimos cuenta de que podíamos involucrarnos, aprovechar los espacios muertos en balcones y azoteas y sembrar un poco de nuestra propia comida. Y parece ridículo, que una actividad que el hombre ha realizado durante milenios y que nos llevó a evolucionar como especie, nos resulte ahora tan ajena a algunos, tan difícil aunque a la vez tan emocionante. Cuando cosechas y te comes algo que tú sembraste y cuidaste, en verdad te sabe diferente, es todo un logro.

La Revolución:

Carlo Petrini, presidente y fundador de Slow Food Internacional, sostiene que el huerto casero es un símbolo de resistencia contra el maltrato al medio ambiente y la pobreza. Igualmente, diversas comunidades con filosofías punk están tomando tierras sin dueño para convertirlas en granjas y surtir a las ciudades de alimentos saludables y cultivados cerca, por lo cual llegan frescos y en mejores condiciones y no se gasta mucha energía en el transporte hacia el consumidor final (éste es el beneficio del llamado “consumo local”).

En México, muchas personas han dado el siguiente paso: comprar un poco de tierra y ocuparse de ella, sembrando y produciendo el propio alimento, revolucionando su vida, su salud y su gastronomía.

La Evolución:

Tuvimos oportunidad de vivir esta experiencia en el Estado de Michoacán, en una comunidad cerca de Pátzcuaro llamada Ojo de agua de Pastores, en donde nuestros amigos tienen su propiedad.

Carlo, Italiano residente en México desde hace 18 años, ingeniero industrial su esposa Miriam tomaron este reto hace 12 años y emprendieron la aventura de vivir un poco más al natural.

Poco a poco, capacitándose con expertos, aprendieron sobre diversos cultivos y apicultura y llevan hoy un rancho productor de miel, manzanas, duraznos, ciruelas, chayote, chilacayote, limón y un cultivo hidropónico de lechugas. Con total respeto a los ciclos agrícolas, sin fumigar ni fertilizar artificialmente, han ido logrando mantener un equilibrio natural al mismo tiempo que una buena producción de miel y frutas. Nos invitaron a conocer sus métodos de producción y a sus abejas, a las que cuidan con cariño. Al irse conectando con ellas y entendiendo su lenguaje, pudo ir entendiendo también cómo irse adaptando a la naturaleza, para mejorar los procesos.

Puede parecer irreal o un sueño guajiro, pero al enterarnos que nuestro país importa granos y cereales como maíz, trigo, arroz y hasta amaranto, que de lo que se consume sólo el 20% es producido en México y no sabemos lo que consumimos, que los monocultivos masivos erosionan la tierra y que por ganar un poquito de dinero extra los campesinos fumigan de más, ya que sin apoyo ni tecnologías adecuadas el precio de su producto es muy bajo y compiten con los productos internacionales que entran a nuestro país sin aranceles. Creemos que la evolución para que la vida de todos nosotros mejore es volver a una cercanía con la naturaleza e intentar vivir de una manera más sencilla. Consumir lo del vecino y lo del país, buscar productos limpios, modificar nuestros hábitos de consumo de carne e intentar sembrar nuestra propia huerta, son los primeros pasos para un cambio realmente profundo.

Más allá de la política, cambiemos nuestro país cultivando alimentos.

Texto y fotos: Mariana Barreiro/Estudio D.O.Urbano

Ojo de Agua de Pastores, Michoacán 2017

DO Urbano es una editorial dedicada a la generación de contenidos gastronómicos, imágenes y a la difusión de la cultura del buen vivir.