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Rosa Mexicano

por / 11 Feb 2016

Generalmente el concepto de vino rosado que llega a nuestra mente es: mezclamos una copa de vino blanco con una copa de vino tinto y ¡Listo! ¡Ya tenemos un “Rosé”! Sin embargo, el proceso de elaboración del vino rosado y su valoración en paladar va mucho más allá de eso.

En cuanto a la elaboración, confieso que cuando he trabajado con los enólogos y me han explicado cómo hacer un vino blanco, un rosado y un tinto… ¡El vino rosado es el más difícil de todos!

Elaborar Vino Rosado

Primero tomas racimos de uvas tintas, los prensas suavemente (sólo se rompe el hollejo sin romper las semillas para que no sea demasiado amargo)… Y luego practicas la elaboración de un vino blanco (fermentación alcohólica o transformación del azúcar en alcohol a una temperatura baja para poder extraer al máximo los aromas). En el caso de un vino tinto, la fermentación se realiza a temperaturas más altas y los hollejos o cascarillas de la uva se quedan de dos a tres semanas en maceración o “remojo” para extraer el color al máximo. En cambio, en los vinos rosados, los hollejos o cascarillas de la uva se quedan unas cuantas horas (entre 8 y 12), por lo que suelen llamarse “vinos de una sola noche” para que el líquido tome sólo un poco de color. Un ejemplo más cotidiano sería cando dejamos la bolsita del durante mucho tiempo (sabor y color más intenso) o cuando dejamos la bolsita del té durante poco tiempo (sabor más suave y color más pálido).

Por eso es el proceso de elaboración más complicado, porque empiezas a elaborarlo como un tinto (con una variante de tiempo de maceración de los hollejos) y terminas elaborándolo como un blanco en cuanto a temperaturas de fermentación e incluso, en cuanto a temperaturas de servicio.

Rosa ¿Mexicano?

Por lo que respecta a su valoración en cuanto a precio y paladar, la percepción que tenemos de un vino rosado es que debe ser barato porque probablemente son los sobrantes del vino tinto… Y en cuanto a paladar, nunca nos imaginaríamos que es excelente acompañante para muchos de los platillos de la cocina mexicana que son grasos y picantes, como la cochinita pibil, los chiles en nogada, los taquitos al pastor, las tortas ahogadas, las tostadas de tinga o las albóndigas al chipotle, por mencionar sólo algunos, ya que nuestra cocina es muy variada. Por otra parte, también es un excelente acompañante de la comida agridulce y especiada, como el pollo al tamarindo, el cerdo a la naranja, el curry y las salsas Tahi (las más famosas de la cocina Tahilandesa).

Finalmente, no debemos olvidar los vinos rosados espumosos que, en sus diferentes variantes (de acuerdo a nuestro gusto y a nuestro bolsillo), son una excelente recomendación para brindar este 14 de febrero…

Con nuestros mejores amigos, con nuestra pareja o con nosotros mismos… Por los grandes amores y amigos, con una buena copa de vino rosado en mano: ¡Salud!

fotos: Estudio D.O. Urbano/Enrique Arechavala/ María José Castañeda/ Mariana Barreiro
Estilismo: Sofía Zambrano

Sommelier con una larga trayectoria y profundos conocimientos en vino mexicano y español. Ha representado y posicionado en las preferencias del consumidor marcas prestigiosas, articulista, capacitadora y conferencista. Twitter: @AreliEntreVides